«No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces, avanza
con resolución».

Para nosotros, que estamos interesados en el crecimiento interno, es muy importante tener un
conjunto de valores, un código moral que resuene con las leyes de la vida y no vaya en dirección
contraria a ellas. Pautas universales, válidas para todo ser humano.

 

Este Principio no recomienda retroceder ante los pequeños inconvenientes, o los problemas con que tropezamos diariamente. Únicamente se retrocede, según explica el Principio, ante fuerzas irresistibles, tales que indudablemente nos sobrepasan al enfrentarlas. Retroceder ante las pequeñas dificultades debilita a la gente, la hace pusilánime y temerosa. No retroceder ante grandes fuerzas, hace a la gente proclive a todo tipo de fracasos y accidentes.
El problema aparece cuando no se sabe anticipadamente quién tiene más fuerza, si uno o la
dificultad. Eso habrá de comprobarse tomando pequeñas «muestras», haciendo pequeñas
confrontaciones que no comprometan totalmente la situación y que dejen espacio libre para cambiar de postura si ésta fuera insostenible. Antiguamente se hablaba de «prudencia», ésa era una idea muy próxima a la que estamos explicando. Pero hay otro punto: ¿cuándo avanzar? ¿En qué momento el inconveniente se ha reducido en fuerza, o bien, en qué momento hemos ganado nosotros en fuerza?
Vale la misma idea de tomar «muestras» cada tanto haciendo pequeños intentos, no definitivos.
Cuando la fuerza está a nuestro favor y el inconveniente se ha debilitado, el avance debe ser total.
Guardar reservas en tal situación es comprometer el triunfo porque no se va adelante con toda la energía disponible.

Capítulo XIII, Los Principios, del Libro La Mirada Interna de Silo.

 

Ejemplos de reflexión

1. Examinar momentos de la vida en los que no tuvimos conocimiento del Principio y, por tanto,
obramos en contrario, nos ilustrará convenientemente sobre el significado del mismo.
2. Será más interesante aun reflexionar sobre el momento que estamos viviendo y estudiar las
consecuencias de sufrimiento para nosotros y para nuestras personas más próximas, en caso de
no tener en cuenta el Principio.
3. Cuando ha trabajado con un Principio, por ejemplo en la reunión semanal, trate de reflexionar
sobre él unos minutos por día, antes de dormir. Piense en las dificultades que tuvo durante el día
y trate de relacionarlas con el Principio en el que esté trabajando.
De este modo lo recordará en las futuras situaciones en las que aparezca el mismo problema y lo
superará más eficazmente. También piense en los elementos positivos del día y vea si puso en
práctica uno de los Principios.
4. A medida que se avanza en la comprensión de los Principios, se podría tomar una situación dada
y reflexionar acerca de ella a la luz de todos los Principios, deteniéndose en aquellos que mejor
esclarezcan dicha situación.

Desde luego, el intercambio con otros es de fundamental importancia.

 

«No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces, avanza
con resolución».

 

meditaciones semanales

Únicamente se retrocede, según explica el Principio, ante fuerzas irresistibles, tales que indudablemente nos sobrepasan al enfrentarlas.