«Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente».

 

Esto quiere decir que, si impulsados por un objetivo desacomodamos toda nuestra vida, el logro del resultado buscado se verá sometido a numerosos accidentes y aun, si efectivamente se consigue, tendrá amargas consecuencias.
Si para obtener dinero o prestigio desacomodamos nuestra salud, sacrificamos nuestra gente
querida, nos despreocupamos de otros valores, etc., es posible que surjan tales accidentes, que no logremos el resultado buscado. En otros casos, puede ser que lo obtengamos pero ya no habrá salud para disfrutarlo, ni seres queridos con quienes compartir, ni otros valores que nos den sentido.

«Las cosas están bien cuando marchan en conjunto», y esto es así porque nuestra vida es un conjunto que requiere equilibrio y desarrollo adecuado, no parcial.
Si bien hay cosas más importantes que otras, cada persona debería tener una verdadera escala de valores para que lo primario, lo secundario, lo terciario, pudieran cumplirse proporcionalmente. Con la fuerza que debe aplicarse a cada cosa de acuerdo con la importancia fijada, todas marcharían en verdadero conjunto.

 

Capítulo XIII, Los Principios, del Libro La Mirada Interna de Silo